Category: Espiritualidade e Sabedoria


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La primera colaboración del filósofo esotérico Jason Kephas para PS, una reflexión que va más allá del New Age sobre el gurú como una figura paternal necesaria en el proceso de maduración de la psique colectiva
“Let there be no difference made among you between any one thing & any other thing; for thereby there cometh hurt.”
—The Book of the Law

Desde una perspectiva estrictamente biológica, la naturaleza está en competencia consigo misma. La supervivencia del más apto es una competencia, una lucha por la dominación, y si los organismos se niegan a competir, no sobrevivirán. Probablemente el sector más obvio de competencia entre humanos y otros animales es la arena sexual (mientras que el otro campo de batalla obvio incluye al territorio y a la comida). Los machos compiten entre ellos por la dominación sexual y el resultante acceso a la hembras (y si esto aplica en menor grado para las mujeres, el competir por el premio de un hombre, es porque para muchas mujeres es más “natural” compartir un hombre que viceversa). Si un niño tiene hermanos varones, la rivalidad comienza a temprana edad, pues compiten por el amor de su madre. E incluso si no tiene hermanos, existe una cierta lucha edípica con el propio padre por este mismo amor, y aparentemente esta temprana tensión se encargará de preparar al organismo para la futura lucha existencial que le aguarda. La paradoja de esta dinámica es que tanto el padre como el hijo, o inclusive el hijo y sus hermanos, no sostienen una competencia en un sentido real (basado en la supervivencia), ya que son parte de la misma tribu o sistema en el que hay recursos suficientes para todos. En realidad la lucha ocurre en un plano psicológico y emocional. Mientras que el padre y el hijo no sean percibidos como iguales –no obstante que ambos experimenten al otro como una amenaza-  no hay una necesidad que justifique el conflicto entre ellos. Cuando el hijo se acerca a la etapa adulta, la rivalidad comienza a adquirir dinamismo e incluso se transforma en un ingrediente fundamental para el rito de iniciación del niño. La deificación de la autoridad paternal es un rito evolutivo que,  al menos en algún grado, es experimentado por la mayoría de los jóvenes varones (a pesar de que en muchas ocasiones, si la figura del padre biológico está ausente, esta es reemplazada por una figura sustituta).

Basado en mi último roce con una mentalidad de culto y el tributar a un gurú, la función y atracción (y también la trampa) de los gurús es que nos ayudan a recrear este modelo primario. Como un niño con su padre, aquel que sigue a un gurú se auto-percibe como alguien fundamentalmente inferior a su maestro, al menos en la medida que lo consideren como un ser iluminado, una persona de conocimiento, un  avatar de la divinidad, alguien que encarna vivamente la verdad, etc. Y para aceptar a otro ser humano como tu propio gurú, debes creer que ha alcanzado niveles superiores del ser en comparación con los tuyos –en otras palabras, que son superiores de cualquier manera concebible. Y precisamente así es como un hijo experimenta a sus padres –y a los adultos en general-, como pertenecientes a una especie diferente, a un género distinto. El hijo entonces aspira, por un lado, a complacer a sus padres y a merecer su favor a través del buen comportamiento; por otro lado, mientras va madurando, intenta sintonizarse con el comportamiento de sus padres, igualarlo, con el fin de convertirse en un adulto por su propio derecho.El hijo crece entonces por medio de una combinación de obediencia e imitación, que es más o menos idéntico a cómo los seguidores se relacionan con su gurú. Esto, al menos, es el recubrimiento social. A un nivel más primario,  el crecimiento de un hijo es biológicamente inevitable, y dado que cualquier niño que crece sustituirá a sus padres en la cadena evolutiva, no crece simplemente para igualar sino para sobrepasar (ser superior a) sus padres. Y aquí es donde el paralelismo entre gurús y seguidores comienza a derrumbarse, porque es casi inaudito que los seguidores sobrepasen en estatura a su gurú.  En cambio, lo que tiende a suceder, es que en un cierto punto determinado la naturaleza humana del gurú es expuesta, lo cual provoca la perdida total o parcial de su seguidores.

Parte del proceso de transformación hacia la adultez que experimenta todo niño implica el concebir a sus padres como individuos imperfectos, y por ende rechazar aquellos elementos de condicionamiento filial que no se sostienen bajo escrutinio, los cuales en lugar de facilitar su proceso le impiden convertirse en un individuo. La conciencia evoluciona a través de una combinación entre obstáculos y retos con apoyo y soporte. Si todo en la vida fuesen obstáculos sin apoyo, ninguno sobreviviría; pero si todo fuera apoyo y nada de retos, jamás nos fortaleceríamos lo suficiente para dejar el nido y emprender nuestro propio camino. El impulso sexual eventualmente empuja a todo niño a salir del nido.  ¿Tal vez por ello es que este impulso genera fricción incluso desde temprano –si es que Freud estaba en lo correcto sobre la dinámica edípica- cuando el niño desea reemplazar (asesinar) al padre con el fin de “tener” a la madre para si solo? Simbólicamente esto es lo que debe de ocurrir para garantizar la continuidad de las generaciones. En sus primeros años un niño debe sublimar sus deseos para adaptarse a la realidad de que no está en igualdad con su padre y que no puede “tener” a su madre de la misma forma que su padre la tiene. Con la adolescencia el niño de hecho iguala al padre, habiendo madurado (idealmente, a pesar de que frecuentemente en nuestra cultura no ocurre) su deseo infantil por la madre. Entonces es cuando está listo para comenzar una familia propia y continuar el linaje ancestral. El punto de ruptura de este ciclo de crecimiento natural generacional es la ausencia de una sólida figura paternal, activamente comprometida en ser un ejemplo para el hijo, y a la vez proveyendo los retos para que se geste la lucha masculina y la rivalidad, a través de la cual el niño entrará a la adultez.

En nuestra cultura –y creo que esto es ya un fenómeno global- la ausencia de una presencia paternal sólida (un tema suficiente por si solo para otro artículo) ha creado generaciones de varones maternalizados y “desmasculinizados” que no son aptos (psicológica y emocionalmente no preparados) para ser padres ya que no son aptos para convertirse en hombres. Mientras que la fuerza procreativa es presumiblemente acrecentada, los cimientos de la autoridad, la integridad, y la “rectitud” necesarios para canalizar responsablemente esa energía sexual (en contraposición a simplemente estar esclavizado a ella) brillan por su ausencia. Así que mientras los promotores del New Age podrán, optimistamente, declarar que la era de los gurús ha llegado a su fin, el vacío psicológico y emocional instalado entre nosotros –tanto hombres como mujeres- que busca un brillante y divinizado padre, y a un líder estilo Obama/Hitler a quien seguir –y que nos provea con esperanza, sentido, y propósito- permanece inalterado. Y esto no puede satisfacerse a través de recursos filosóficos, puesto que no es suficiente simplemente afirmar que estamos llegando a nuestra mayoría de edad como una conciencia, cuando aún no ha ocurrido el rito de iniciación que comprueba nuestra maduración.

Y precisamente en este punto entra el gurú. En la historia reciente, los gurús han sido frecuentemente expuestos como abusadores del poder que ejercen sobre sus seguidores al explotarlos sexualmente; pero, paradójicamente, es común entre los seguidores de maestros espirituales someter voluntariamente su sexualidad y convertirse en célibes.  (Como en la relación padre-hijo aparentemente hay ciertas experiencias consideradas como “fuera de límite” para todos menos para los adultos- en este caso el gurú). Para los discípulos varones, volverse célibes es una manera de recrear patrones infantiles de deseos pre-sexuales, y en el proceso, abdican de convertirse en una amenaza sexual para el padre-gurú; esto previene el surgimiento de una rivalidad o competencia entre el gurú y sus seguidores masculinos, lo cual está esencialmente orientado a mantener la armonía entre la comunidad o “familia”. Y como en consecuencia las seguidoras no están siendo sexualmente satisfechas por sus nuevos hombres “desmasculinzados”, tienden a aceptar la gratificación sexual de su gurú bajo el cobijo de la “iluminación”. Entones el gurú obtiene “el control del gallinero”.

Todo esto constituiría una parte necesaria en la reconstrucción ritual de la maduración inconsciente, no obstante, ya que para encarnar el papel del padre substituto, el gurú debe finalmente ser reconocido no sólo como imperfecto sino como un falso modelo de autoridad. Sólo entonces puede ser rechazado con el mismo fervor con el que antes fue adorado y emulado. No es suficiente decir que no necesitamos gurús; primero la parte de nosotros que sí necesita gurús debe de ser identificada y expurgada. Sólo entonces seremos dueños de nuestro sentido de verdad individual en vez de ver hacia fuera, hacia alguien o algo más. Esto podría ser una impronta de la idea mítico/histórica de los falsos profetas y del Anticristo, papeles desempeñados en el siglo pasado por Stalin, Hitler, Charles Manson, Jim Jones y otros más. Nuestra añoranza de que un gurú, salvador, avatar o mesías intervenga en nuestras vidas para rescatarnos del caos, la locura, la adicción, la enfermedad, el vacío espiritual y la desesperación de nuestra existencia es suficientemente real, porque se origina, al menos parcialmente, en esas experiencias formativas en las que adolecimos de exactamente eso –una fuerte figura paternal que nos preparara para la adultez. Si sólo podemos deshacer los patrones primero recreándolos, entonces esa misma añoranza por el Mesías debe de eventualmente provocar una imagen negativa de lo mismo. Será una imagen en la cual al principio creeremos irresistiblemente, con toda nuestra mente y todo nuestro corazón, exactamente como cuando de niños creímos en la infalibilidad de nuestros padres y madres. Sólo entonces podrá intervenir la realidad, y rectificarnos.

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Blog de Jason Kephas

Relacionamentos

”Depois de muito meditar sobre o assunto concluí que, os casamentos (relacionamentos) são de dois tipos: Há os casamentos do tipo tênis e há os casamentos do tipo frescobol.Os casamentos do tipo tênis são uma fonte de raiva e ressentimentos e terminam sempre mal. Os casamentos do tipo frescobol são uma fonte de alegria e têm a chance de ter vida longa. Explico-me.Para começar, uma afirmação de Nietzsche com a qual concordo inteiramente. Dizia ele: “Ao pensar sobre a possibilidade do casamento, cada um deveria se fazer a seguinte pergunta: Você crê que seria, capaz de conversar com prazer com esta pessoa até sua velhice”?Tudo o mais no casamento é transitório, mas as relações que desafiam o tempo são aquelas construídas sobre a arte de conversar. Sheerazade sabia disso. Sabia que os casamentos baseados nos prazeres da cama são sempre decapitados pela manhã, terminam em separação, pois os prazeres do sexo se esgotam rapidamente, terminam na morte, como no filme “O Império dos Sentidos”.Por isso, quando o sexo já estava morto na cama e o amor não mais se podia dizer através dele, ela o ressuscitava pela magia da palavra: começava uma longa conversa sem fim, que deveria durar mil e uma noites.O sultão se calava e escutava as suas palavras como se fosse música. A música dos sons ou da palavra – é a sexualidade sob a forma da eternidade: é o amor que ressuscita sempre, depois de morrer. Há os carinhos que se fazem com o corpo e há os carinhos que se fazem com as palavras. E contrariamente ao que pensam os amantes inexperientes, fazer carinho com as palavras não é ficar repetindo o tempo todo: ”Eu te amo…” Barthes advertia: “Passada a primeira confissão, “eu te amo” não quer dizer mais nada. É na conversa que o nosso verdadeiro corpo se mostra, não em sua nudez anatômica, mas em sua nudez poética”.Recordo a sabedoria de Adélia Prado: “Erótica é a alma”.O tênis é um jogo feroz. O seu objetivo é derrotar o adversário. E a sua derrota se revela no seu erro: o outro foi incapaz de devolver a bola.Joga-se tênis para fazer o outro errar. O bom jogador é aquele que tem a exata noção do ponto fraco do seu adversário, e é justamente para aí que ele vai dirigir sua “cortada”, palavra muito sugestiva, que indica o seu objetivo sádico, que é o de cortar, interromper, derrotar.O prazer do tênis se encontra, portanto, justamente no momento em que o jogo não pode mais continuar porque o adversário foi colocado fora de jogo.Termina sempre com a alegria de um e a tristeza de outro.O frescobol se parece muito com o tênis: dois jogadores, duas raquetes e uma bola. Só que, para o jogo ser bom, é preciso que nenhum dos dois perca. Se a bola veio meio torta, a gente sabe que não foi de propósito e faz o maior esforço do mundo para devolvê-la gostosa, no lugar certo, para que o outro possa pegá-la.Não existe adversário porque não há ninguém a ser derrotado. Aqui, ou os dois ganham ou ninguém ganha. E ninguém fica feliz quando o outro erra, pois o que se deseja é que ninguém erre. E o que errou pede desculpas, e o que provocou o erro se sente culpado. Mas não tem importância: começa-se de novo este delicioso jogo em que ninguém marca pontos…A bola: são nossas fantasias, irrealidades, sonhos sob a forma de palavras.Conversar é ficar batendo sonho prá lá, sonho prá cá…Mas há casais que jogam com os sonhos como se jogassem tênis. Ficam à espera do momento certo para a cortada. Tênis é assim: recebe-se o sonho do outro para destruí-lo, arrebentá-lo, como bolha de sabão… O que se busca é ter razão e o que se ganha é o distanciamento.Aqui, quem ganha sempre perde.Já no frescobol é diferente: o sonho do outro é um brinquedo que deve ser preservado, pois se sabe que, se é sonho, é coisa delicada, do coração. O bom ouvinte é aquele que, ao falar, abre espaços para que as bolhas de sabão do outro voem livres. Bola vai, bola vem – cresce o amor…Ninguém ganha para que os dois ganhem. E se deseja então que o outro viva sempre, eternamente, para que o jogo nunca tenha fim…”RUBEM ALVES é educador, escritor, psicanalista e professor emérito da Unicamp.

Preparação para o Natal

Preparação para o Natal

Em decoração da casa: Presépio

A casa começa a ser vestida para o Natal com o presépio a ser montado em quatro etapas. A idéia é que se vivencie os quatro ciclos da natureza até a chegada do Menino Jesus no dia 24. Sendo assim na primeira semana prepara-se o ambiente onde predomina o Reino Mineral. Faz-se arranjos com pedras, conchas, areia, lago (espelho) – já tendo a idéia aonde vai ficar a família santa e demais personagens.

A montagem gradativa do presépio permite as crianças e aos adultos também ter uma vivência mais profunda e participativa dos Elementos!

Esquema para este ano:

28/11 a 7/12 – Reino Mineral (pedras, conchas, areia, gruta…).

8/12 a 14/12 – Reino Vegetal (plantas verdes, flores, ramos de pinheiro, musgos, barba–de-velho p/ forração).

15/12 a 21/12 – Reino Animal (passarinho, carneiro, burro, vaca, camelo…).

22/12 a 25/12 – Reino Humano e Anjos (pastores, Reis Magos, Maria, José, Menino Jesus, Anjos e Estrela).

O Presépio deve ser desmontado no dia de Reis, ou seja, dia 6 de Janeiro. As crianças podem igualmente participar desta data!

Coroa de Advento

A época de advento inicia no quarto domingo que antecede o Natal: 30/11. São chamados os Domingos de Advento e é a época própria para a preparação interior, para o que “há-de-vir”. Monta-se uma coroa de ramos verdes de pinheiro ou cipreste, amarrados com fitas vermelhas, e sobre esta coroa de ramos fixa-se quatro velas vermelhas. Esta coroa pode ser colocada como centro de mesa.

No primeiro Domingo de Advento, que neste ano será dia 30/11, acende-se a noite, a primeira vela e volta-se a acender, se possível, todas as noites da primeira semana. No segundo Domingo, 11/12 acender duas velas; no terceiro, 18/12, três velas; e no quarto, 25/12 acender as quatro velas.

A vivência das velas corresponde bem à preparação de Natal, que é a festa da Luz sobre as Trevas.

O mais importante é criar um ambiente adequado, um espaço interior de calma. Dez minutos podem bastar, porém é necessário que esta festa seja uma forma de reunir a família.

ESPECIAL STUM: V. aceita a parceria do Universo?

Quanta beleza e exuberância existem à nossa volta… quanta perfeição e aprimoramento regem a sinfonia da vida; quanto amor está ao nosso alcance, bastando apenas entrar na sintonia correta e simplesmente incorporá-lo em nossa vida. Por que enfrentamos tanta dificuldade em capturar esses momentos mágicos que insistem em se oferecer, de graça, bastando somente um mínimo de vontade, de curiosidade, de simples observação?

Sei, sei… isso não dá ibope, não merece a atenção de pessoas ocupadas demais, com pressa demais, com estresse demais. É muito mais prático olhar para os erros, as falhas e a sombra do que para o bem, a Luz.
No entanto, despreocupado com o desastrado comportamento atual da maioria da raça humana, o que rege toda esta perfeição, que eu gosto de chamar de Universo, continua firme em seu incessante e primoroso movimento de evolução, de expansão, sempre aguardando que, neste pequeno planeta azul, os humanos finalmente consigam sair de sua perigosa atitude destrutiva e de retrocesso ético e moral.

Todos nós temos consciência de que a abertura das portas do paraíso -aqui mesmo- depende somente de nosso despertar para o Amor Incondicional.Só isso… e tudo isso… já percebemos que não se trata de tarefa simples.Mas, com um parceiro como o Cosmos… creio seja realmente difícil -ou impossível- perder o jogo. E pelo visto, amigas e amigos de Alma, a mudança de rumo e valores não irá demorar muito mais, pois parece que o aliado está com pressa também… provavelmente, devido ao fato que os níveis de agressão à Natureza, bem como o descaso total com quase metade da população, esteja chegando a valores críticos, insuportáveis, quase irreversíveis.

Os que já aprenderam a navegar suavemente na onda do amor, os seres indispensáveis que sustentam por aqui a energia da Luz, (e muitos estão lendo esta mensagem) que já se libertaram de condicionamentos, dependências e dogmas, sabem o quanto é compensador viver em harmonia com tudo e todos, e como é libertador conseguir acessar -no silêncio interior- todas as informações lá guardadas para entender o sentido profundo da vida, para perceber os propósitos da encarnação atual, para se doar sempre e sem querer nada em troca, experimentando a cada respiração a conexão divina, a verdadeira bem-aventurança que é o fruto da compaixão, da simplicidade, da humildade.

Com certeza absoluta, e não me refiro aos sábios nativos do continente americano, africano e asiático, e sim a nós, oriundos de uma civilização européia judaico-cristã, pouco ou nada aprendemos de útil, valioso e em sintonia divina em nossas igrejas ou templos… tivemos que buscar assim -a verdade que liberta- em áreas ainda hoje consideradas obscuras, pagãs, ou até nocivas para os seus praticantes.
Entretanto -e isso em parte se deve a outro presente que acabamos de receber, a poderosa Internet que nos permite esta troca tão preciosa de energias, informações e contato virtual imediato-, hoje dispomos de ferramentas que nos possibilitam avançar de forma efetiva e irreversível nos amparando em todos os momentos na instigante caminhada da vida. Os que alcançaram hoje a paz interior, que já passaram por luminosas experiências individuais, sabem a que me refiro: são técnicas e processos cada vez mais simples e disponíveis às pessoas que realmente querem assumir o comando de suas próprias vidas; isto é: de seu rumo, de sua saúde, de sua felicidade.

É óbvio que uma pessoa com enxaqueca não conseguirá se dedicar tranquilamente a assuntos da alma, ou um sujeito com transtornos e fobias não saberá se concentrar para iniciar um relaxamento ou até uma leitura de um livro ou de um manual… o importante é perceber que o alívio e a cura para estas e outras desarmonias poderão ser obtidos por inúmeros instrumentos não invasivos, sem contra-indicações, que permitem auto-aplicação e que irão solucionar os problemas em sua origem real e não simplesmente atacando seus sintomas.

Quantos ainda ignoram as dádivas recebidas de mão beijada?
– Quantos desconhecem o Reiki? O suave fluir da energia prânica pelas mãos de pessoas amorosas e devotadas ao serviço do bem?
– Quantos ainda não utilizaram as gotas de Luz contidas nas Essências Florais, um presente esplêndido do reino vegetal, desconhecendo sua eficácia?
– Quantos todavia não fazem idéia do que se trata quando se fala da Meditação, de silenciar nossa mente e acessar o Todo, se fundindo com tudo que existe num momento de êxtase, soltando os fardos que atrapalham nosso movimento para a frente?!
– Quantos, desconhecem, ainda entre os leitores do STUM, a TER, ou Terapia Regressiva Evolutiva, cada vez mais breve e que resolve…
– Quantos ainda aplicam a Radiestesia em suas vidas, capacitando-se a escolher os caminhos certos de energia que acompanham sua vida, a ter um contato rápido e certeiro com o inconsciente e seus mistérios…
– Quantos aplicam o Perdão, ou o Ho´oponopono em seu dia-a-dia, aliviando culpas, harmonizando situações de conflito, curando a alma e o corpo de pessoas -mesmo que desconhecidas e à distância-, com a parceria segura da Divindade?
– Quantos descobriram nas Constelações Familiares que parte dos problemas que enfrentavam se devia a fatos que aconteceram com seus antepasados e assim conseguiram se libertar de culpas e responsabilidades?
E temos ainda a mais recém-chegada companheira de viagem, a EFT, ou acupuntura sem agulhas, que muitos aprendem hoje a utilizar em si mesmos (e com os outros a seguir) com base em manuais on-line gratuitos, inúmeros vídeos disponíveis no youtube e que em poucos anos será tão difundida entre nós que deixará para trás quase todos os tratamentos alopáticos não emergenciais… Não estou exagerando. Sugiro à classe médica de mente aberta que busque conhecer a EFT e seus resultados, pois poderá implementar de forma ampla e preciosa a Arte da Cura. Creio ainda que virá em breve algo mais simples, com resultado todavia mais rápido e definitivo.

E espero que os bons terapeutas percebam que, além de dominar alguma técnica, na realidade são Holistic Healers, ou seja, Curadores totais, e isso abrange o aspecto espiritual, o mental, o emocional e, por último, o plano físico.
Portanto, que abram seu leque de técnicas, sem se fixar unicamente em seu principal "cavalo de batalha", mas buscando a multidisciplinaridade, avançando com foco e bom senso nos processos terapêuticos de forma a poder dar sua própria contribuição e compartilhar com quem estiver interessado (O Clube STUM é o lugar ideal para tanto-, faça um teste simples: coloque a palavra EFT na busca do site)…

Espero também que o fosso que separa a medicina oficial das terapias holísticas, venha o quanto antes a ser colmado, encoberto pra valer e que todo o conhecimento disponível atualmente seja trocado de fato e experimentado na prática, derrubando o vergonhoso muro atual que separa a medicina oficial da cura holística, em benefício de tantos e tantos pacientes/irmãos tão necessitados e muitas vezes desenganados, sendo que hoje tanto alívio, conforto e cura definitiva podem ser alcançados se abrirmos de vez nossos corações e mentes, pois Somos Todos Um só! 

Sinto muito, te amo, sou grato,
Sergio – STUM

MEDO DE PERDER

                                         *MEDO DE PERDER*
   Texto: *Marina Fidélis*

    Um dos maiores obstáculos para uma vida plena harmônica mais expressiva
> e significativa é o *medo de* *perder, *sobre tudo* *o* medo de perder
> *alguém. O *medo de perder *alguém que* *dizemos amar. O *medo de
> perder* a esposa*, *o esposo, os filhos, os amigos, o patrão, o*
> *empregado, o cliente; esta emoção é a principal responsável pelo nosso
> sofrimento vital. Medo de perder é o medo de nos tornarmos dispensáveis
> para a pessoa com a qual nos relacionamos. O medo de perder se reveste
> de mil e uma formas, aparece sob mil disfarces, medo de sermos
> criticados por alguém, medo de que falem mal de nós, medo que nos
> humilhem, medo de sermos abandonados, medo de sermos rejeitados, medo de
> não sermos importantes, medo de não sermos ilustres, medo de sermos
> menosprezados, medo de não sermos amados, medo da solidão e tudo isso
> pode ser designado mais claramente por uma palavra, *ciúme.*
>
> O *ciúme *é o medo de não ter alguém de não possuir alguém, na relação
> ciumenta colocamos nós e o outro como objetos, nesta relação pessoa e
> objeto são a mesma coisa. No ciúme temos medo de ser, algum dia,
> considerados inúteis, dispensáveis à outra pessoa. Esta é a emoção do
> sofrimento, a emoção do apego, a emoção da relação confusa, misturada e
> dependente e o que agrava é que na nossa cultura, aprendemos o ciúme
> como sendo amor e o ciúme é justamente o contrário. O ciúme é o oposto
> do amor. Na relação amorosa existe identidade – _eu_ sou
> independentemente de _você_. Na relação ciumenta e objetal perde-se a
> identidade – eu sem você não valho nada, você é tudo para mim.
>
> O amor é solto é livre vem de uma querência íntima, está diretamente
> ligado ao sentido de liberdade, de opção, de escolha. O *ciúme* prende,
> amarra, condiciona, determina com esta emoção – eu já não sou eu, sou o
> que o outro quer que eu seja, para que ele também seja o que eu quero
> que ele seja. No ciúme há um pacto de destruição mútua em que cada qual
> usa o outro como garantia de que não estará sozinho. Eu me abandono para
> que o outro não me abandone, eu me desprezo para que o outro não me
> despreze, eu me desrespeito para que o outro não me desrespeite, eu me
> destruo para que o outro não me destrua.
>
> O *ciúme *é o medo de ser dispensável a alguém e o mais grave talvez
> esteja aqui – nós passamos a vida inteira com medo de nos tornarmos para
> os outros, um dia, o que nós já somos: totalmente dispensáveis. O homem
> é por definição dispensável, transitório, efêmero, aquilo que passa e
> isto é bastante real. Em todas as relações que temos hoje somos
> substituíveis, o mundo sempre existiu sem nós, está existindo conosco e
> continuará a existir sem nós. Nós somos necessários aqui e agora, mas
> seremos dispensáveis além e depois. O medo de ser dispensável a alguém é
> o mesmo medo da morte, que também é real. O medo da morte é o *ciúme* da
> vida, é a vontade irreal, falsa de sermos eternos, permanentes e
> imutáveis. O *medo de perder* nos leva a entender que as coisas só valem
> a pena se forem eternas, permanentes, duráveis. Uma relação só tem valor
> neste caso se nós tivermos garantia que sempre será assim como é e como
> tudo é transitório, como tudo é mutável, como tudo é passível de
> transformação o *medo de perder* nos leva a estado contínuo de
> sofrimento. As conseqüências do *ciúme *são muito claras, se eu tenho
> medo de que me abandonem, de me tornar dispensável a alguém, de que não
> me amem, ao invés de fazer tudo para ser cada vez mais, para ser cada
> vez melhor, eu vou gastar toda a minha vida, todas as minhas energias
> para provar aos outros que eu já sou mais, que eu já sou o melhor, que
> eu já sou o primeiro ao invés de empenhar esforços para ser um marido,
> por exemplo, cada vez melhor, um filho cada vez melhor, uma esposa cada
> vez melhor, um pai ou mãe cada vez melhor, um chefe cada vez melhor – eu
> gasto as minhas energias para provar à minha mulher, aos meus filhos,
> aos meus amigos, ao meu marido, ao meu chefe, ao meu empregado que eu já
> sou o melhor pai do mundo o que é mentira, o melhor marido do mundo o
> que é mentira, o melhor amigo do mundo o que é mentira, o melhor chefe
> do mundo o que é mentira, o melhor empregado do mundo o que é mentira e
> assim por diante. O *ciúme* nos conduz a um delírio de onipotência, os
> nossos atos, as nossas iniciativas, a nossa conversa, o nosso
> comportamento, as nossas considerações, tudo é para mostrar aos outros
> que nós já somos bons, fortes, capazes e perfeitos. Aqui está a
> diferença básica fundamental entre o *medo de perder* e a vontade de
> ganhar*.*
>
> *Medo de perder* é assim, ganhamos ninguém vai nos tomar, gastaremos
> todas as energias para defender o que nós já possuímos para conservarmos
> o que já ganhamos, nós já chegamos ao ponto máximo, só temos que perder.
> A* vontade de ganhar*, por outro lado, é assim – estamos sempre ativos,
> descobrindo as oportunidades de ganho, procuraremos ganhar cada vez
> mais, ao invés de nos preocuparmos com possíveis perdas.
>
> O que nós temos de mais sagrado é a nossa própria vida, esta nós já
> vamos perder, todas as outras perdas são secundárias – *o medo de
> perder* é reativo, defensivo, justificativo – as pessoas ciumentas estão
> sempre com um pé atrás, outro na frente, sempre se prevenindo para não
> perder; sempre se preparando, sempre conservando. As pessoas com
> *vontade de ganhar* estão sempre ativas, sempre optando, arriscando. O
> *medo de perder* é a vivência do futuro, é a vivência antecipada do
> futuro, é a preocupação. A *vontade de ganhar* por outro lado é a
> vivência do presente, a vivência da beleza do presente, em tudo a cada
> momento existem riscos e existem oportunidades. No medo de perda a
> pessoa só vê os riscos. Na vontade de ganhar a pessoa vê os riscos mas
> sobretudo vê também as oportunidades. Cada momento da vida é um desafio
> para o crescimento.
>
> A *vontade de ganhar *a qual nos referimos não significa ganhar de
> alguém mas ganhar de si mesmo, ser cada vez mais, estar sempre disposto
> a dar um passo a frente, estar sempre disposto a crescer um pouco mais,
> é importante termos sempre para nós que hoje pudemos crescer um pouco
> mais do que éramos ontem, descobrir que ninguém chegou ao seu limite
> máximo, que idade adulta não significa que chegamos ao máximo de nossa
> potencialidade. Não existe pessoa madura e sim pessoa em amadurecimento,
> todo o nosso sofrimento vem de uma _paralisação do crescimento pessoal
> _e cada um de nós sabe muito bem aonde paralisou, aonde a nossa energia
> está bloqueada e aonde não está havendo expansão da nossa própria
> energia. Ainda não vimos, até hoje, um relacionamento se deteriorar sem
> a presença marcante do *ciúme*, do desejo de sermos donos da outra
> pessoa, de uma ânsia de mais poder e controle sobre os pensamentos, os
> sentimentos e as ações da pessoa a quem dizemos amar.
>
>
>
> O *ciúme* é a doença do amor, é um profundo desamor a si mesmo e
> consequentemente um desamor ao outro. Pelo *ciúme* se estabelece uma
> relação dominador versos dominado. O ciúme é a dor da incerteza com
> relação ao sentimento de alguém no futuro, é a raiva da não possuir a
> segurança absoluta do relacionamento no futuro é a tristeza de não saber
> o que vai acontecer amanhã aliás, o que dói no *ciúme *é a *insegurança*
> do desconhecido. Passamos a vida inteira tentando conseguir o que jamais
> conseguiremos: segurança. A segurança não existe, não existe em nada,
> ser seguro não significa acabar com a *insegurança* mas aceitá-la como
> inerente à natureza humana. Ninguém pode acabar com o risco do amor, por
> isso só é possível estar em estado de amor se sabemos estar em estado de
> risco. Desperdiçamos o único momento que temos, o agora em função de um
> momento inexistente, o futuro. Parece que as pessoas só valem para nós
> no futuro, nós não curtimos hoje o relacionamento com a mulher, com os
> filhos, com os amigos, sofrendo com a possibilidade de um dia não sermos
> mais queridos por eles. O filho por exemplo, parece que só nos é
> importante amanhã, quando crescer, quando se formar, quando casar,
> quando trabalhar, etc. – até hoje não conhecemos um pai preocupado com o
> futuro dos filhos, que estivesse brincando com eles – em geral não tem
> tempo porque estão muito preocupados em assegurar-lhes um futuro brilhante.
>
> O ciúme é a incapacidade de vivermos hoje a gratuidade da vida, hoje é o
> primeiro dia do resto da nossa vida, querendo ou não hoje estamos
> começando, e viver é considerar cada segundo de novo, a cada dia o seu
> próprio cuidado. O medo daquilo que me pode acontecer tira a minha
> alegria de estar aqui e agora, o medo da morte tira a minha vontade de
> viver, o *medo de perder* alguém tira a minha beleza de estar com ele
> agora, aliás quando temos *medo de perder* alguém é porque imaginamos
> que as pessoas são nossas, ninguém pode perder o que não tem e nós
> sabemos que ninguém é de ninguém, cada pessoa é única e exclusivamente
> dela mesma, esta é outra falsidade. Podemos perder um livro, um
> isqueiro, um baralho, uma bolsa, mas jamais uma pessoa.
>
> Um sinônimo do *medo de perder* é a obsessão do *primeiro lugar*, o que
> é a obsessão do *primeiro lugar* é* *colocarmos nos outros a tarefa
> impossível de sermos o primeiro em todos os lugares e em todas as
> circunstâncias. Se em casa queremos ser o primeiro, no trabalho queremos
> ser o primeiro, numa reunião queremos ser o primeiro, no futebol
> queremos ser o primeiro, num assunto específico queremos ser o primeiro,
> em outro assunto qualquer, sempre o primeiro. O *primeiro lugar* é
> amarelante deteriorante, ao passo que o *segundo lugar* é esperançoso e
> enverdejante, pois quando alguém chegou ao cume da montanha, só lhe
> resta um caminho, começar a descer – no segundo ainda temos para onde
> ir, para onde crescer. A postura do *segundo lugar* nos leva ao
> crescimento, ao crescimento contínuo porque você não se decreta em
> *segundo lugar*, mesmo quando estiver ocupando-o.
>
> Alguém sabe porque o mar é tão grande, tão imenso, tão poderoso? È
> porque teve a humildade de se colocar alguns centímetros abaixo de todos
> os rios do mundo – sabendo receber tornou-se grande, se quisesse ser o
> primeiro, acima alguns centímetros de todos os rios do mundo, não seria
> um mar mas uma ilha e toda a sua água iria para os outros, e ele estaria
> isolado. Além disso a perda faz parte, a queda faz parte, a morte faz
> parte e é impossível vivermos satisfatoriamente se não aceitarmos a
> perda, a queda, o erro e a morte. Precisamos aprender a cair a errar e a
> morrer. Não é possível ganhar sem saber perder, não é possível andar sem
> saber cair, não é possível acertar sem saber errar, não é possível viver
> sem saber morrer. Em outras palavras, se temos medo de cair andar será
> muito doloroso, se temos medo da morte a vida será muito ruim, se temos
> medo da perda o ganho nos enche de preocupações; esta é a figura do
> fracassado dentro do sucesso, pessoas que quanto mais ganham, quanto
> mais melhoram na vida, mais sofrem. Para a pessoa que tem medo de ficar
> pobre, quanto mais dinheiro tem mais preocupada fica; para a pessoa que
> tem medo do fracasso, quanto mais sobe na escala social mais desgraça a
> sua vida, em compensação, se você aprende a perder, a cair e a errar,
> ninguém o controla pois o máximo que pode acontecer a você é cair, é
> errar e isso você já sabe.
>
> Bem aventurado aquele que consegue receber com a mesma naturalidade o
> ganho e a perda, o acerto e o erro, o triunfo e a queda, a vida e a morte.

VAZIO EXISTENCIAL

 

 

 
 

VAZIO EXISTENCIAL

 

 

 

A alucinação midiática, a serviço do mercantilismo de tudo, vem, a pouco e pouco, dessacralizando o ser humano, que perde o sentido existencial, tombando no vazio agônico de si mesmo.

 

 

 

Numa cultura eminentemente utilitarista e imediatista, o tempo-sem-tempo favorece a fuga da autoconsciência do indivíduo para o consumismo tão arbitrário quão perverso, no qual o culto da personalidade tem primazia, desde a utilizaçào dos recursos de implantes e programas de aperfeiçoamento das formas, com tratamentos especializados e de alto custo, até os sacrifícios cirúrgicos modificando a estrutura da organização somática.

 

O belo, ou aquilo que se convencionou denominar como beleza, é um dos novos deuses do atual Olimpo, ao lado das arbitrariedades morais e emocionais em decantado culto à liberdade, cada vez mais libertina.

 

A ausência dos sentimentos de nobreza, particularmente do amor, impulsiona o comércio da futilidade e do ilusório, realizando-se a criatura enganosamente nos objetos e utensílios de marca, que lhe facultam o exibicionismo e a provocação da inveja dos menos favorecidos, disputando-se no campeonato da insensatez.

 

Em dias de utopia, nos quais se vale pelo que se apresenta e não pelo que se é, o eto convencional, os ideais que dignificam e trabalham as forças normais cedem lugar aos prazeres ligeiros e frustrantes que logo abrem espaço a novas mentirosas necessidades.

 

O cárcere do relógio, impedindo que se vivencie cada experiência em sua plenitude e totalidade, sem saltar-se de uma para outra apressadamente, torna os seus prisioneiros cada vez mais ávidos de novidades, por se lhes apresentar o mundo assinalado pela sua fugacidade.

 

Exige-se que todos se encontrem em intérmino banquete de alegrias, fingindo conforto e bem-estar nas coisas e situações a que se entregam, distantes embora da realidade e dos significados existenciais.

 

A tristeza, a reflexão, o comedimento já não merecem respeito, sendo tidos como transtornos de conduta, numa exaltação fantasiosa e sem limite em relação aos júbilos destituídos de fundamentos.,

 

Certamente, não fazemos apologia desses estados naturais, mas eles constituem pausas necessárias para refazimento emocional nas extravagâncias do cotidiano.

 

Sempre quando são recalcados e não logram conscientização, inevitavelmente se transformam em problemas orgânicos pelo fenômeno da somatização.

 

Muito melhor é a vivência da tristeza legítima e necessária, em caráter temporário, do que a falsa alegria, a máscara da felicidade sem conteúdos válidos.

 

Nesse contubérnio infeliz, tudo é muito rápido e passa quase sem deixar vestígio da sua ocorrência.

 

O agora, em programação de longo alcance, elaborado ao amanhecer, logo mais, à tarde, transforma-se em passado distante, sem recordações ou como impositivo de esquecimento para novas formulações prazerosas.

 

Quando não se vivencia o presente em sua profundidade, perdem-se as experiências que ficaram arquivadas no passado. E todo aquele que não possui o passado nos arquivos da memória atual é destituído de futuro, por faltarem-lhe alicerces para a sua edificação.

 

Nessa volúpia hedonista, o egotismo governa as mentes e condutas, produzindo o isolamento na multidão e a solidão nos escaninhos da alma.

 

Todo prazer que representa alegria real impõe um alto preço pela falta de espontaneidade, pela comercialização dos seus valores e emoções.

 

* * *

 

Não seja de estranhar-se que a juventude desorientada, sempre arrebatada pela música de mensagem rebelde e agressiva, de conteúdo deprimente e aterrorizante, com a INTERNET exibindo as imagens de adolescentes suicidas em demonstração de coragem e desprezo pela vida, ignore as possibilidades de um futuro risonho, que lhe parece falacioso.

 

Os esportes que os gregos cultivavam, assim como outros povos, como meios de recreação, arte e beleza – exceção feita aos espetáculos grosseiros nos circos de Roma imperial – vemos alguns deles hoje transformados em campos de batalha, nos quais os seus grupos de aficionados armam-se para rudes refregas com os opositores e em que os atletas não têm outro vínculo com os seus clubes, senão o interesse pelos altos rendimentos, favorecem a brutalidade e a barbárie com a destruição de imóveis, veículos e vidas, quando um deles perde na disputa nem sempre honorável…

 

Aprendendo com os adultos a negar as qualidades do bem e da paz, na azáfama exclusiva do desfrutar, essa aturdida mocidade entrega-se à drogadição, em busca do êxtase que logo passa trazendo-a à realidade decepcionante. O desencanto, que se lhe instala, de imediato deve ser diminuído no tempo e no espaço, facultando-lhe buscar novos estimulantes ou entorpecentes para esquecer ou para gozar.

 

Nesse particular, a comercialização do sexo aviltado com os ingredientes do erotismo tecnicista, exaure os seus dependentes, consumindo-os.

 

É inevitável, nesta cultura pagà e perversa, a presença do vazio existencial nas criaturas humanas, suas grandes vítimas.

 

Apesar da ocorrência mórbida, bem mais fácil do que parece é a conquista dos objetivos da reencarnação.

 

Pessoa alguma encontra-se na indumentária carnal por impositivo do acaso ou por injunção de um destino cego e cruel.

 

Existe uma finalidade impostergável no renascimento do Espírito na organização carnal, que se constitui da oportunidade para o autoburilamento por colisões e atritos, qual ocorre com as gemas preciosas que necessitam da lapidação para libertar a luminosidade adormecida no seu interior.

 

Uma releitura atenta dos códigos de ética e de justiça de todos os tempos proporciona o reencontro com os reais valores que devem nortear a vida humana.

 

O tecido social ora esgarçado e tênue ante uma revisão sistêmica dos objetivos de elevação moral em favor da aquisição da alegria real, sem as máscaras da mistificação, adquiriria resistência para os enfrentamentos, abrindo espaço para a justiça social, para o auxílio recíproco.

 

Esse ser biopsicossocial é, antes de tudo, imortal, criado por Deus para viver em plena harmonia durante a viagem orgânica.

 

Indispensável, pois, se torna a elaboração de programas educacionais e labores que propiciem a autoconsciência.

 

As conquistas tecnológicas e midiáticas são neutras em si mesmas, considerando-se os inestimáveis benefícios oferecidos à sociedade terrestre, que saiu da treva e da ignorância para a luz e o conhecimento.

 

A ganância e os tormentos interiores de alguns dos seus executivos e multiplicadores de opinião respondem pela fabricação de líderes da alucinação, de exibidores da rebeldia, de fanáticos da agressividade e da promiscuidade.

 

Usadas de maneira adequada, encaminhariam com saudável conduta os milhões de vítimas que arrasta, especialmente na inexperiência da juventude rica de sonhos que se transformam em hórridos pesadelos.

 

O vazio existencial consome o ser e atira-o na depressão, empurrando-o para o suicídio.

 

Em uma cultura saudável, a alegria nào impede a tristeza, nem essa atormenta, por constituir-se um fenômeno psicológico natural do ser, profundo em si mesmo.

 

* * *

 

Se experimentas esse vazio interior, desmotivado para viver ou para laborar em favor do bem-estar pessoal, abre-te ao amor e deixa-te conduzir pelas suas desconhecidas emoções que te plenificarão com legítimas aspirações, oferecendo-te um alto significado psicológico e humano.

 

Reflexiona, pois, na correria louca para lugar nenhum e considera a vida a oportunidade de sorrir e produzir, descobrindo-te útil a ti mesmo e à comunidade.

 

Mas, se insistir essa estranha sensação, faze mais e melhor, esquecendo-te de ti mesmo, auxilia outrem a lograr aquilo por que anela, e descobrirás que, ao fazê-lo feliz, preenchido de paz, estarás ditoso também.

 

 

 

 

 

 

 

Página psicografada pelo médium Divaldo Pereira Franco, do Espírito Joanna de Ângelis, na reunião mediúnica de 29 de outubro de 2008, no Centro Espírita Caminho da Redenção, em Salvador, Bahia.

Em 26.02.2009.

 

 

 

 

 

 

Viver com alegria

 

 

 

Sauda o dia nascente com alegria de viver aureolada pela gratidão a Deus.

 

Cada novo dia é abençoada oportunidade de crescimento espiritual e de iluminação interior.

 

Atravessar o rio dos problemas de uma para a outra margem, onde se encontram as formosas atividades de engrandecimento moral, é a tarefa inteligente da pessoa que anela pela conquista da felicidade.

 

Quando se abre a mente e o coração à alegria, é possível descobri-Ia em toda parte, bastando olhar-se para a Vida, e ei-la jubilosa…

 

Quando se adquire a consciência da responsabilidade, de imediato sente-se que se é livre, mas essa liberdade é sempre conquistada pela ação que se converte em bênção de amor.

 

Somente através do amor perfeito é que o ser humano pode considerar-se realmente livre de todas as amarras, mesmo que essa aquisição seja lograda, de alguma forma, através do sofrimento.

 

O sofrimento faz mal, no entanto, não é um mal, porque oferece os recursos valiosos para a aquisição do bem permanente.

 

Eis porque o trabalho de qualquer natureza deve ser realizado com o sentimento de amor, o que equivale a uma postura de liberdade em ação.

 

Quando o amor não está presente no sentimento, a alegria não se enfloresce, porque permanece sombreada pelas dúvidas e suspeitas, porquanto somente através do amor é que se adquire a perfeição, em face dos mecanismos de ação que movimenta.

 

Pessoas existem que afirmam não poderem amar porque não compreendem o seu próximo, tendo dificuldade em aceitá-lo conforme é. A questão, no entanto, é mais sutil, e deve ser formulada nos seguintes termos: porque não ama, torna-se difícil compreender, em razão dos caprichos egoísticos que dificultam a bondade em relação aos outros.

 

Quando o amor se instala, a alegria de viver esplende como resultado da própria alegria de ser consciente.

 

A alegria não é encontrada em mercados ou farmácias, mas nos recônditos do coração que sente e ama, favorecendo-lhe o surgimento como um contínuo amanhecer.

 

Basta que se lhe ausculte a intimidade, e ei-la triunfante sobre a noite das preocupações.

 

Em realidade, viver com alegria não impede a presença dos sofrimentos que fazem parte do processo da evolução. Pelo contrário, é exatamente por serem compreendidos como indispensáveis que proporcionam satisfações e bem-estar.

 

Sempre que possível expressa a tua alegria de viver.

 

*   *   *

 

Os sentimentos cultivados transformam-se em estímulos para as ações que se materializarão mais tarde.

 

Se permitires que a tristeza torne-se companheira frequente das tuas emoções, a melancolia em breve estará instalada nos teus sentimentos, tirando a beleza da existência.

 

Se te apoias à queixa contumaz, a tua será uma conduta amargurada, fazendo-te indisposto e desagradável.

 

Se optas pelo cultivo de ideais enobrecedores de qualquer natureza, o entusiasmo pela sua preservação fará dos teus dias um contínuo encantamento.

 

Se tens o hábito de encontrar sempre o melhor, quase invisível ou imperceptível, nos acontecimentos menos felizes, desfrutarás de esperança e de júbilos permanentes.

 

A existência física não é uma viagem miraculosa ao país da fantasia, mas uma experiência de evolução assinalada por processos de refazimento uns e outros de conquistas inevitáveis, que geram sofrimento porque têm a finalidade de desbastar os duros metais da ignorância e aquecer o inverno do primarismo…

 

É natural, pois, que a dor seja companheira do viajante carnal.

 

Quando jovem, tudo são expectativas, ansiedades, incertezas…

 

Quando na idade madura, a colheita de reflexos da juventude propicia, quase sempre, insatisfações e desencantos.

 

Quando na velhice, em face do desgaste, o aborrecimento pela perda da agilidade, da memória, da audição, da visão, da facilidade que era habitual, se manifesta…

 

Sempre haverá motivo para reclamação, porque cada dia tem a sua própria quota de aflição, que deve ser aceita com bonomia e naturalidade.

 

Com a alegria de viver instalada no imo, sempre haverá uma forma de encarar os acontecimentos, concedendo-lhe validade e dele retirando a melhor parte, como afirmou Jesus, aquela que não lhe será tirada, porque representa conquista inalienável para a mente e para o coração.

 

Adapta-te, desse modo, às ocorrências existenciais, alegrando-te por estares no corpo, fruindo a oportunidade de corrigir equívocos, de realizar novos tentames, de manter convivências saudáveis, de enriquecimento incessante…

 

A vida com alegria é, em si mesma, um hino de louvor a Deus.

 

Não te permitas, portanto, a convivência emocional com as manifestações negativas do caminho por onde transitas.

 

Observa as margens do teu caminho e rega-as, mesmo que seja com suor e lágrimas, a fim de que as sementes do Divino Amor que se encontram nelas sepultadas, germinem e transformem-se nas flores que adornarão a tua marcha ascensional.

 

Liberta-te, mesmo que te seja exigido um grande esforço, das heranças primárias, filhas da agressividade, do inconformismo, dos impositivos egoístas que te elegem como especial no mundo, e considera que fazes parte da grande família terrestre, sujeito como todos os demais às injunções dos mecanismos da evolução.

 

*   *   *

 

Alguém que cultiva a alegria de viver já possui um tesouro. Esparze-o onde te encontres e oferta-o a quem se te acerque, tornando mais belo o dia a dia de todos os seres com o sol do teu júbilo.

 

Se já encontraste Jesus, melhor razão tens para a alegria, porque envolto na Luz do mundo, nenhuma sombra te ameaça.

 

Serás, ao longo da vilegiatura carnal, o que te faças a cada instante, conforme o és, resultado do que te fizeste.

 

Alegra-te com a vida que desfrutas e agradece sempre a Deus a glória de saber e de amar para agir com acerto.

 

 

 

Joanna de Ângelis

 

Página psicografada pelo médium Divaldo Pereira Franco, na manhã

 

de 29 de maio de 2009, no G-19, em Zurique, Suíça.

 

Em 09.10.2009.